BIENVENIDOS

Hola amigos del planeta, bienvenidos a este sitio, en el que encontrarán textos originales del autor, cuentos y poemas, algunos de los cuales están escritos en náhuatl debido a que en el municipio de Rafael Delgado, Veracruz, México, aún se conserva esta lengua nativa de estos lares.(Pedro Enríquez Hdez.)



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26 jun 2011

EL ESTUCHE PERDIDO


EL ESTUCHE PERDIDO

Al despertar, José se percató que algo raro acontecía en su alrededor. Sentía el cuerpo entumido. Quiso tomar unas llaves de la mesa y no pudo. Vio que su esposa estaba dormida profundamente. La llamó y la mujer no despertaba. Le gritó con fuerza. Luego se acercó a ella y quiso moverla. Pero sus manos se perdían sobre el cuerpo de la mujer. Pretendió prender la luz mediante el interruptor. Y nada. Al ver que todo era raro empezó a gritar.

La gente era indiferente ante su presencia. Nadie lo miraba. Seguía caminando en la calle. Pensó ir a casa de sus padres, que estaba al otro lado del río. Exactamente sobre el puente colgante del afluente encontró a su padre. Se alegró al verlo y le saludó, pero su papá pasó junto a él sin hacerle caso. “¿Qué pasa conmigo?”, se lamentó. “¿Por qué nadie me quiere hablar?”. Recordó que la noche anterior ingirió mucha bebida alcohólica y pensó que tal vez había cometido alguna estupidez y era por eso que ahora nadie le quería dirigir la palabra.

Al terminar el camino del puente tomó una vereda que subía para llegar a tierra plana. A la mitad de ese tramo sintió perder el equilibrio y se cayó. Gran sorpresa se llevó al darse cuenta que no rodó ni fue a dar al río. Con el simple deseo de levantarse se elevó con demasiada ligereza hasta llegar a tierra plana. Llegó a la casa de sus padres, tocó la puerta y entro. Saludó y se repitieron los casos anteriores, nadie le contestó. Es más, no había nadie en la casa.

Se sentó a pensar y a analizar lo que ocurría. Se acomodó en un viejo sillón y decidió quedarse ahí para esperar la llegada de sus familiares. Cayó la tarde y luego la noche y nadie llegaba. Se puso a llorar y ahí quedó dormido. Cuando despertó las aves ya cantaban. Recordó las palabras de su abuela al hacer una remembranza de su infancia. “Pepito, no estés triste, mira cómo cantan las aves. Ellas nos dan una lección. Nosotros las personas también debemos cantar para empezar el día”. Con este pensamiento se contuvo. Recordó otros detalles de su vida.

De nuevo vino la tarde y la noche y sus familiares no aparecían. De repente se veía en su casa, “pero solo sensaciones”, decía. Se sentía tan ligero que de repente quiso volar para regresar a su casa. Y brincó hacia arriba. No tuvo problemas. Empezó a volar. Desde arriba veía todos los árboles, rio y casas. En cuestión de segundos vio que ya había llegado a su casa. Aterrizó y se introdujo por una ventana, pues todas las puertas estaban cerradas. No había nadie. En medio de su recámara había un veladora prendida y ahí junto había un retrato suyo. Se dio cuenta que había muerto. No podía creerlo. “Si estoy muerto ¿dónde está mi cuerpo?”, se preguntó.

Por fin se le ocurrió ir al panteón. El lugar se encontraba solitario. Había sepulcros por todos lados. Caminó sigiloso porque de repente creía que estaba vivo. Pero más adelante encontró un sepulcro recién hecho en cuya cruz había una placa con esta leyenda. “Aquí yace José Alejandro Montero Juárez (1981-2010), hombre incrédulo por  no haber creído nunca en la existencia de un Creador ni tampoco en un mundo espiritual”.

José lo leyó con tristeza. Se hincó frente a su tumba y se puso a llorar. 

EL RICO POBRE


EL RICO POBRE


Había una vez un hombre que quiso tener mucho dinero. Acudió a los grandes acaudalados para preguntarle cuál era la receta para acumular mucha riqueza. Los potentados sólo le dijeron que el secreto era trabajar. “Pues a trabajar”, dijo el individuo.

Convocó a varios hombres de la comarca y los invitó a realizar una especie de sociedad cooperativa. Todos aceptaron la maravillosa idea porque se convencieron de que el proyecto no sólo volvería ricos a los hombres, sino a toda la región donde se encontraba asentada la población. El grupo quedó como de cien hombres. Cada uno aportó una res, hembra o macho. Instalaron un gigantesco corral en el potrero. Más tarde los animales empezaron a multiplicarse. El grupo empezó a vender leche y carne a los pueblos más cercanos.

Y cuando la empresa empezaba a crecer en forma extraordinaria vino lo inesperado. El rico pobre tomó una idea absurda. Comenzó a liquidar poco a poco a los socios de la empresa hasta quedarse él solo y su familia con todo. Nadie se atrevió a reclamar sus derechos porque el rico pobre, para demostrar su poderío,  mató públicamente a los dos primeros hombres que se inconformaron.

Para demostrar que él también era pobre, no utilizaba el dinero que en ese entonces ya era una gran fortuna. Sus bienes de gran valor, como oro, plata y dinero, los transportaba a los bancos de otros países. Él vivía en una casa pequeña de madera, y si alguien acudía con él para solicitarle apoyo, a sabiendas de que era el propietario de una enorme empresa, el rico pobre en vez de brindarle apoyo al pordiosero empezaba a quejarse de no tener dinero.

Todos los días mandaba a sus familiares a llevar dinero de las cuentas del día a los bancos. Tenía mucho dinero, pero en su casa carecía de todo. Se alimentaba él y su familia de algunos productos del campo. No salía a viajar ni disfrutaba su dinero. Más tarde sintió un deterioro de su salud y alguien le dijo que era por ingerir alcohol de manera inmoderada.

Una vez pasó por la región un sabio que también tenía mucho dinero y varios de los pobladores se acercaron a él y le preguntaron por qué era tan pobre el Rico Pobre, si tenía una gran empresa de carnes y leches. El sabio les explicó que en efecto, el Rico Pobre sí era un pobre y toda su vida habrá de padecer la misma escasez por una simple razón. “El dinero que tiene no es de él”, dijo el sabio. “Y nunca lo disfrutará”. “La falta de abundancia no está en lo material, sino en su espíritu”.

22 may 2011

EL FIN DEL MUNDO


EL FIN DEL MUNDO

Sólo el Ser Supremo sabe cuándo


El 21 de mayo de 2011 es el fin del mundo, dijo Harold Camping, dueño de un multimillonario ministerio basado en su predicción apocalíptica. Muchos se preocuparon, otros mostraron escepticismo. Dieron las 6:00 de la tarde y Nueva Zelanda no se movía. Tampoco el mundo.


Los temores del fin del mundo no son nuevos. Este miedo ha existido siempre en el corazón del hombre. Ha habido profetas y predicadores vaticinando este hecho apocalíptico. Aparte del Apocalipsis muy conocido de San Juan, hay otros vaticinios similares, como el Apocalipsis de Baruc, IV de Edras, Paralipómenos de Jeremías, Apocalipsis de Abraham, el Testimonio de los Doce Patriarcas, y más.

Pero está visto que el ser humano aún no tiene facultades de poder anunciar el fin de la humanidad. Bueno, al menos la Biblia no es un libro científico para predecir con exactitud el fin de la era actual. El anuncio exacto del fin del mundo hecho por el estadounidense demuestra que esa tarea no corresponde al hombre, sino al Creador. Ahora el desatino de Harold Camping desprestigia a los grupos religiosos y a la Biblia misma.

Son estos hechos que desalientan muchas veces al hombre para ya no creer en Dios ni en la Biblia. El protagonismo de falsos líderes religiosos desalienta la fe. Lo que se anuncia, sin embargo, no debe ser objeto de burla. El desencadenamiento de una serie de terremotos a nivel mundial podría ocurrir quizás al rato, dentro de dos días, dentro de cinco años, dentro de veinte o cien años. Si puede ocurrir. Y no solamente un cataclismo global. También pueden presentarse otros fenómenos catastróficos. El problema es que nadie sabe en realidad cuándo podrán ocurrir.

Lo cierto es que hoy en día están a la vista muchos fenómenos meteorológicos atípìcos que anuncian tiempos difíciles para la humanidad. Hambre, guerras, rebeldías...terremotos. Algo está cerca, pero nadie sabe qué, cómo y cuándo.


13 may 2011

DOS MIL DOCE


DOS MIL DOCE
   CUENTO
(El texto contiene fragmentos de profecías mayas)

El niño moja un pie y luego brinca la pequeña zanja con una corriente de agua poco cristalina. Su papá lo mira y señala con el índice de una mano hacia arriba del cerro, por donde en vez de ver algo extraño se veían pequeños árboles cargados de hojas amarillentas, de las cuales colgaban algunas gotas que caían al ritmo de una ligera lluvia.

-Por allá, hijo. Vamos rumbo a Tzoncolco.

Los cerros se veían grisáceos por la abundancia de enormes piedras y escasos árboles, lo cual hacía que el panorama se apreciara triste por la luz de un sol débil pero quemante, a pesar de que apenas iniciaba la mañana del 20 de diciembre del año 2012. La magia de la belleza natural de antes había desaparecido casi por completo por la preocupación de la gente.

Después de caminar un poco más, el niño y su papá se asomaron a un espacio más ancho el cual dejaba divisar en seguida el inicio de unas húmedas escalinatas que se extendían a mucha distancia hacia arriba, rumbo precisamente a la congregación de Tzoncolco.

-Papa, mira eso.
-Sí hijo, ese es el camino nuevo que conduce a la comunidad de Tzoncolco.
-¿Nuevo? Pero ese camino siempre ha existido, papá.
-Sí, hijo. Me refiero a que apenas construyeron las escalinatas para embellecer y adornar la vereda, y que a la vez pudiera ser un atractivo turístico.
-¿Tzoncolco como atractivo turístico?

-Así es. Es que Tzoncolco es la cuna del pueblo de Rafael Delgado. Habría que ver la historia del municipio para entender mejor que hace muchos años bajaron de esa comunidad sesenta familias para poblar Chiahualpa, lo que en la actualidad es la cabecera municipal de Rafael Delgado.

Cuando ambos empezaron a subir las escalinatas, el niño se percató que sobre ese camino corría mucha gente. Subían y bajaban sobre la infinidad de escalones que conformaban el acceso a Tzoncolco. A un lado estaba un hombre sentado junto con su hijo, ambos cubiertos por ropa deportiva y respiraban agitados como signo de haber corrido o caminado mucho. Contemplaban el movimiento de mucha gente que estaba junto a una estación del teleférico que se encontraba a pocos metros abajo.

-Papá, pero qué es eso, exclamó el niño.
-Es un sistema de transporte aéreo.
-¿Sistema de transporte? Pero se ve desde aquí que al otro lado de la barranca terminan los cables.
-Bueno, este no es sistema de transporte ordinario, sino, más bien, es un atractivo turístico también. Y usan el teleférico para acceder al otro lado de la cañada para poder entrar en unas grutas que se encuentran ahí. Y en estos momentos algunas personas no vinieron a divertirse sino a ver la forma de esconderse en esos pasadizos subterráneos. El pequeño se acercó a la orilla del camino para ver hacia abajo de la cima donde se encontraban parados. Vio a mucha gente a pocos metros, que compraban boletos para abordar el teleférico que estaba a punto de salir.

El niño con el permiso de papá bajó hasta llegar entre la gente. Tenía curiosidad de ver cómo era ese artefacto que su padre le había dicho que se llamaba teleférico. Vio que el aparato tenía un sistema compuesto por unos cables, los cuales servían para sostener las cabinas y otros estaban conectados  a un motor para moverlas.

Juanito se maravilló cuando tres cabinas empezaron a viajar suspendidas en el aire transportadas por los cables, y en cada una de ellas viajaban grupos de personas gritando tal vez de alegría o tal vez de miedo. El niño agitaba una mano para decirles adiós y la gente lo miraba sin mostrar ninguna expresión, sólo uno movió débilmente la mano.

Poco después Juanito se percató que su padre estaba ahí junto a él. Los dos quedaron mirando el alejamiento de los artefactos colgantes. Pero mientras ambos contemplaban a los lejos las cabinas del teleférico, el papá del niño se sorprendió sobremanera al percibir en la distancia otro artefacto móvil que nada tenía que ver con las cabinas. El aparato estaba casi suspendido en el aire, sin moverse. El hombre, sorprendido, le habló al operador del teleférico que se encontraba cerca de ahí.

-Ey, oiga, ¿Ya lo vio?

El operador, sin decir palabras, miró hacia donde el papá de Juanito señaló con el índice derecho. El operador siguió en silencio, pero su semblante cambió, y más que de sorpresa, parecía que sentía miedo.

* * * * * * * * * * *

Juanito junto con su papá admiraba un monumento que se ubicaba al centro del pequeño poblado de Tzoncolco. Era una torre campanario de mayor presencia dentro del sitio enclavado a cinco kilómetros de la cabecera municipal de Rafael Delgado. Los pobladores de la municipalidad consideran al monumento como construcción simbólica del pueblo. Es por eso que en la fachada principal de la torre está una placa que dice: “Tzoncolco, cuna del pueblo de San Juan del Río, hoy Rafael Delgado”.

Mientras que el niño se entretenía a ver la torre, su papá no podía concentrarse en lo que le decía su hijo. Pensaba en lo que la gente empezaba a rumorar con mayor insistencia en el sentido de que el objeto volador no identificado (ovni) había aterrizado en un campo abierto como a tres kilómetros del poblado de Tzoncolco. Hombres, mujeres y niños del lugar corrían unos hacia el monte mientras que otros ya venían de regreso, asustados por el fuerte rumor de un aterrizaje extraño.

Atraído poderosamente por los rumores, comentarios e inquietud de los hombres y señoras del lugar, el papá de Juanito tomó de la mano al niño y se dirigieron por donde la gente corría. Como a seiscientos metros del centro de Tzoncolco, sobre una vereda, entre arbustos, piedras y árboles, se encontraron con muchas personas mirando hacia arriba. 

De pronto vieron unas potentes luces que les deslumbraron a pesar de la luz del día. Al principio sintieron que un gigantesco objeto del cielo se dirigía hacia ellos a toda velocidad, pero en seguida se dieron cuenta que el objeto luminoso iba volando hacia ellos. No tenía forma de avión, o algo parecido; pasó volando sobre sus cabezas. Muchos de los presentes se hincaron y se persignaron aterrorizados, con la mirada al suelo; en tanto que algunos, a pesar del susto, se atrevieron a levantar la mirada para observar cómo se alejó aquel objeto extraño en un abrir y cerrar de ojos. Al terminar la pesadilla, la cual fue en cuestión de segundos,  todos comentaron sobre ello y se quedaron inquietos por la duda de si lo que habían visto era real.

Algunos personas que portaban celulares en seguida quisieron activarlo para dar parte a la policía, a las autoridades municipales o a algún medio de comunicación de lo sucedido, pero  se dieron cuenta que los sistemas electrónicos de telefonía celular no funcionaban. Incluso los relojes de pulso se detuvieron también en el momento en que pasó aquel objeto sobre sus cabezas. Juanito y su papá regresaron al centro del poblado muchas horas después sin poder explicar lo que había pasado, 

Pero ahí se llevaron otra gran sorpresa. A un lado del monumento al pueblo, muchas personas salían de la pequeña iglesia católica, llorando o gritando de miedo y exclamaban en forma de oración. “Señor, hágase su voluntad…si este es el fin del mundo, hágase su voluntad, Señor”. Otros salían exclamando: “Dios mío, la Virgen de Guadalupe y Jesucristo están llorando sangre”.

El padre Damían, con un semblante de susto, daba aviso a la agitada gente: “Hijos míos, hagan lo que consideren conveniente, pero creo que efectivamente ha llegado el fin de la humanidad”. “Pero para los que les queda todavía fuerza, les comunico que mañana a las ocho de la mañana habrá una conferencia sobre este asunto en la Parroquia de San Miguel, en Orizaba, en donde jerarcas de la Iglesia Católica y unos científicos italianos hablarán de lo que mañana 21 de diciembre a las cinco de la tarde sucederá en este planeta Tierra”.

* * * * * * *

A las 7:50 horas, se encontraban ya varios sacerdotes y algunos científicos en la parroquia de San Miguel de Orizaba. Todos vestían ropa informal, ni los científicos de traje ni los párrocos de sotana.

-Esto es para anunciarles de lo que hoy a las cinco de la tarde sucederá en nuestro planeta, pero todos tranquilos, dijo el padre Cristóbal. 

Agregó:

-Y para esto, cedemos la palabra al doctor en ciencias, Agostino Balestin Laurenti, activo investigador del cambio climático y afortunado receptor de mensajes del Universo.

Balestin Laurenti toma el micrófono y guarda silencio antes de emitir sus palabras. Miró a su alrededor. La parroquia estaba vacía, no había ninguna imagen religiosa, ni flores, ni velas, ni veladoras. El lugar estaba lleno de gente y se extendía hasta la parte exterior en donde estaban colocados unos enormes bafles con sonido.

Luego habló:

Hermanos y hermanas:

“El momento que se venía anunciando hace mucho tiempo por fin llegó. Lo que les voy a decir posiblemente ya algunos de ustedes conocen, pero es necesario entenderlo mejor. El mundo de odio y materialismo termina hoy 21 de de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo. En este día la humanidad se tendrá que escoger entre desparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo, comprendiendo y tomando conciencia de que todo está vivo y que somos parte de ese todo y que podemos existir en una nueva era de luz."

“Las condiciones naturales nos han venido preparando para esto desde hace 20 años. Desde ese tiempo manchas del viento solar cada vez más intensas se han venido registrando en la superficie del sol; desde 1992 la humanidad entró en un último periodo de grandes aprendizajes, grandes cambios. Más tarde, en 1999, comenzó una época de oscuridad que nos ha enfrentado a todos, una época de cambios para enfrentar al hombre consigo mismo para hacer que entrara al gran salón de los espejos y se mirara, que mirara y analizara su comportamiento con él mismo, con los demás, con la naturaleza y con el planeta en donde vive”.

Entre la multitud empezaron a escucharse gritos y sollozos, en el rostro de algunos de los presentes se veían escurrir algunas lágrimas en silencio.
El científico continuó:

“Y hoy también, hermanos y hermanas, terminan las religiones porque todo cambia acerca del concepto de Dios tal como veníamos entendiendo. Terminará la confusión en torno a esta energía divina. Simultáneamente más personas encontrarán la paz, aprenderán a controlar sus emociones, habrá más respeto, serán más tolerantes y compresivas y encontraran la unidad, surgirán hombres con un altísimo nivel de energía interna, personas con sensibilidad y poderes intuitivos, pero también aparecerán farsantes que solo pretenderán tener rédito económico a expensas de la desesperación ajena”.

“Pero lo grave de todo esto es que el cambio de conciencia del hombre no será gratuito. Previo a esta transformación del ser humano hemos sentido olas de calor que han aumentado la temperatura del planeta, pero faltan los cambios más drásticos, fuertes cambios climáticos, geológicos y sociales en una magnitud sin precedentes, y a una velocidad asombrosa. Serán días de racionamiento, hambre y descontento social, el comportamiento del hombre será crucial para sobre llevar el aumento general de la temperatura causada por su propia conducta inconsciente y depredadora”.

“Finalmente, hermanos y hermanas, lo  que estamos viviendo y lo que está por suceder se ha producido en varias ocasiones y, a pesar de todo, el ser humano ha sobrevivido y ha seguido evolucionando, alcanzando nuevas cotas de conocimiento y expansión por todo el planeta, con el desarrollo de grandiosas civilizaciones. Ahora el hombre dará paso a una nueva realidad de armonía; ha estado siempre convencido que el universo existe solo para él, que la humanidad es la única expresión de vida inteligente y por eso ha actuado como un depredador de lo que existe, mas el día de hoy entenderá que ha estado equivocado y no está solo en el espacio infinito”.

Algunos de los presentes mascullaban algunas palabras diciendo, “ese señor está hablando de extraterrestres”. Y el científico se daba cuenta de ello por eso siguió diciendo. “El universo que conocemos fue creado por una energía divina y esa energía está en cada uno de los seres humanos que comúnmente llamamos espíritu, que es una energía creadora hecha a semejanza de su creador, pero la humanidad de este planeta ha sido siempre auxiliada por civilizaciones de mucho adelanto intelectual y tecnológico”.

“Y lo que acontecerá hoy en unas horas será precisamente conocer todo eso, la intervención de civilizaciones extraterrestres entre la humanidad para que ésta pudiera crecer en materia de conocimientos en todos los aspectos. La humanidad recibe hoy un mensaje de esas civilizaciones que han estado muy de cerca desde épocas remotas, tal como describen los hechos narrados por la Biblia. Y como dije anteriormente, después de este hecho de gran trascendencia para la humanidad, las religiones tendrán su fin. Esta revelación devolverá la esperanza y la felicidad a los melancólicos, gracias a la luz que trae consigo ese mensaje del universo. Pero también apresurará la caída de la iglesia y de los grupos religiosos, a menos que comprendan su error y se pongan al servicio de la verdad”.

“Se habrán terminado los tiranos, se habrá acabado el hombre burlador y serán exterminados todos los que desean y practican la destrucción, la ambición insana y el mal. Es el fin de todos aquellos que han hecho creer en el pecado original y que han hecho del hombre un culpable, de aquellos que tienden lazos a quien difunda la verdad en el momento de la ‘Puerta de los Peces’, la entrada hacia el Acuario, `para tratar de salvar a las religiones tales y como existían, desatendiendo al justo, de quien dice lo que es justo, de quien dice o escribe la verdad. Como aquellos que, persuadidos de quienes defendían algo verdadero sin tratar de comprender, crucificaron a Jesús por temor de verse arruinados y aniquilados en el momento del paso hacia la era de los peces”.

Mucha gente lloraba desenfrenadamente. Algunos se colocaban de hinojos. Afuera la luz del día estaba demasiado tenue. Balestin Laurenti detuvo su plática porque los asistentes estaban demasiado inquietos y había muchos desmayados, muertos... Ya no se podía disertar. Sólo agregó las siguientes palabras.

-Bienaventurados hermanos, la luz de la nueva era ha llegado.

8 mar 2011


OHUICAN CHANEHQUEH

Rezan las madres todas las tardes para que ya no vuelvan a aparecer...

Ahora las mamás de los niños todos los días rezan en la escuela primaria “Miguel Hidalgo y Costilla” para que los chaneques ya no vuelvan a aparecer en algún lugar dentro de la institución escolar. Algunos niños acompañan a sus mamás a rezar porque saben que con los chaneques no se juega porque al momento de su aparición no se pusieron a jugar con los niños, sino iban con toda la intención de hacer daño a uno de sus compañeritos. Pero otros pequeños, los que se perdieron la oportunidad de ver físicamente a los “espíritus” de los bosques, se reían y se negaban a creer semejantes versiones. 

Eran alrededor de las once de la mañana cuando el pequeño Ángel sintió las ganas de pasar a los sanitarios de su escuela. Lo hizo sin ningún temor pues era un hábito de todos los días. Entró a los sanitarios y se dirigió a los mingitorios, pero sin darle tiempo de efectuar sus necesidades fisiológicas escuchó que la puerta se cerró. Pensó que algunos de sus compañeros de escuela se pusieron a jugar, encerrándolo en los baños. Pero no fue así. De pronto vio que un duende salió de uno de los sanitarios, luego otro, y otro…

El niño empezó a gritar desesperadamente cuando se percató que estaba rodeado de varios entes desconocidos. Los gritos del pequeño se dejaban escuchar en la parte exterior de los sanitarios, por lo que tanto alumnos como maestras enseguida se dirigieron a ver qué estaba ocurriendo con el niño. Se dieron cuenta que la puerta de los sanitarios estaba cerrada por dentro. Buscaron el modo de abrir hasta que lo lograron después de haber pasado algunos minutos.

Al abrirse la puerta, las docentes alcanzaron a ver a esos seres diminutos, juguetones, maldosos y espantosos. “Sí, eran chaneques, por sus características”, decían las maestras. Los Chaneques eran considerados dioses en la Mitología Mexicana, llamados Ohuican Chaneque”, por la cultura Azteca, cuya traducción sería "los que habitan en lugares peligrosos", describiéndose como criaturas legendarias o seres elementales guardianes de la naturaleza, al igual que los duendes europeos pero con otras características.

Algunos de los que vieron a los duendes, se encargaron de narrar los hechos como horrorosos, mientras que algunos niños los pintaron como maravillas de cuentos de hadas. Aseguran los que los alcanzaron a ver que se trataba de seres pequeños pero vestidos elegantemente como los enanitos de Blancanieves: ropa de colores fuertes, zapatos plateados y gorritas de colores también.

Dicen que era como una familia completa. Un adulto y una mujer adulta con tres niños. Después de varios minutos, los personajes de los cuentos de hadas desaparecieron así como habían llegado, pero ya con varios testigos, quienes experimentaron diversas sensaciones al presenciarlos: desde susto, alegría y hasta náuseas. Las maestras quedaron casi petrificadas ante semejante escena y aseguran ya no desean volver a experimentar un encuentro similar con seres desconocidos.

Sus palabras sólo tienen un sustento. En el lugar de su aparición quedaron pequeñas huellas de esos extraños personajes en los muros de los sanitarios. El lugar quedó clausurado porque se cree que si lo abren se volverían a encontrar de nuevo con los mismos.

Las maestras y los niños cuentan ese hecho extraño emocionados y asustados, pero muchos se ríen de ellos. Sin embargo, los rezos de las madres de familia todas las tardes para que ya no vuelvan a aparecer los chaneques lo dice todo. Hay una gran preocupación. Si estos seres habitan los bosques y selvas y cuidan de manantiales, árboles y animales silvestres, ¿con su aparición en una escuela quisieron comunicarles algo a los docentes y niños? ¿Quisieron decir algo acerca de la destrucción de la naturaleza por parte del hombre depredador?


14 feb 2011

El amor, poema de Pedro Enriquez Hernández


EL AMOR

El amor es un sentimiento que construye,
si tiende a destruir, no es amor;
el amor es permanente, es eterno,
si el sentimiento es pasajero, no es amor.

El amor es universal:
beneficia al ser humano,
a los animales, a las plantas
y a toda la creación del ser divino.

El sexo no es amor, es placer;
el placer no es amor,
es necesidad fisiológica;
el amor no se hace,
se siente.

El amor es uno:
es el que se le puede tener al hijo,
a los padres, a la esposa o esposo,
al hermano…

Sólo cambia su enfoque
dependiendo de a quién se le expresa;
no es amor el que expresa el padre
cuando golpea a su hijo;
no es amor cuando una madre
le dice “idiota” a su prole,
esa es violencia.

El amor no daña, no humilla, no destruye;
el amor anima, eleva y construye;
no es amor el que expresa el marido
cuando maltrata a su esposa,
ni es amor que motiva
a decirle “estúpida”.

No es amor el que motiva a pedir perdón
y luego repite la ofensa;
esa es violencia enmascarada
con palabras de un supuesto amor.

El amor no puede destruir
porque el amor es la esencia
del Creador del Universo;
solemos repetir:
“Dios es amor”
pero en la práctica
manejamos un “amor” superficial,

Si en cada ser humano
hubiera amor verdadero, profundo, divino,
no habría violencia familiar,
ni destrucción de familias,
ni niños de la calle.

Si hubiera en verdad amor divino
no habría robos, fraudes, transas,
despojos, secuestros, asesinatos,
narcotráfico.

Si hubiera verdadero amor
no habría guerras;
habría un mundo razonable,
amoroso, basado en la filosofía
de Jesús:
“Amar a tu prójimo como a ti mismo”.
Pero…
¿Cuánto te amas a ti mismo?


4 ene 2011

EL ENEMIGO

¡Cómo quisiera tener un arma a la mano, un arma de tu tamaño y fulminarte ahorita mismo con certeza! Vete, desaparécete de mi presencia; ya no me sigas aperreando. Te juro que me fastidias y me irrito aun al saber que si te aviento un golpe no te acertaré; lo más seguro es que te pondrías a reír a carcajadas por mi intención violenta, ciega y fallida. Me exacerbo también al tener en mi mente la idea permanente de que casi eres invencible; de seguro ahora vienes de la casa de los vecinos, satisfecho tal vez de haberlos molestado, y hasta aprovechado, y no hayan podido matarte. Seguramente quisieron matarte en serio: lanzando exabruptos, imprecaciones y toda clase de improperios, alguien martirizado por la ira, pudo haberse levantado trabajosamente, frotándose los ojos y casi cayéndose de la cama prendió la luz. Pero sólo balbucearon: "mil diablos, ya se escapó".

Y ahora estás aquí conmigo, con ese afán renuente de joderme. ¿Qué cuánto te debo? ¿Por qué no te largas a los mil infiernos y te pudres allí para siempre? Al fin y al cabo no eres más que un ser de las tinieblas; bueno, te digo "ser" porque yo pienso que tienes vida. Si, si, tienes vida porque ¿cómo es que vuelas? Eres ser de las tinieblas porque te gusta, te encanta y te fascina aperrear en la oscuridad; además, provienes de quién sabe dónde, de los más sórdidos meandros de las aguas inmundas. Y no echas tufos con tu presencia porque eres pequeño, casi invisible por tu tamaño e insignificancia, cual pavesa levantada por las volutas violentas de una llanta en llamas.

No, vete de aquí antes de que mi cuerpo se enrojezca plenamente y me levante preso por la ira y me lance sobre de ti más furibundo que el mismo diablo, amenazado por un crucifijo. Vete. No quiero levantar la voz porque podría despertar a mi esposa, a mis hijos, a mis vecinos. Ándale, lárgate inmediatamente...

Después de estas maldiciones, Andrés quiso ignorarlo; su rostro estaba mojado, lleno de sudor; las gotas le escurrían de la frente a las orejas. Quedó pensativo por un momento: "¿me levanto o no? Puedo incorporarme rápidamente y correr hacia el interruptor y prender la luz, y este maldito me lo pagaría... no; puedo despertar a Juanita... a..., pobrecita". Levantó la cabeza y pretendió mirar de cerca la cara de su esposa; pero la oscuridad reinante le impidió. Únicamente extendió la mano en busca de la figura femenina y se la puso en la cabeza por el lado de la oreja izquierda, ya que la mujer yacía de lado, con la frente hacia el tablado de la casa al cual se encontraba adosada la humilde cama.

Su mente en ese momento se pobló por un alud de pensamientos tocante a un sinfín de problemas. Tenía que levantarse a las cinco de la mañana para ir a su trabajo, el cual estaba amenazado por un inminente cierre de la fábrica: en ésta había escasa producción. En el último mes de diciembre tuvieron broncas serias con la empresa para que les repartieran los aguinaldos. "¿En dónde trabajaré si la cierran? En esos días tenía que inscribir a sus dos hijos en la secundaria; a su hija, la única y menor, también la tenía que inscribir en la primaria. Se requerían grandes gastos: las cuotas de inscripción, los cuadernos, los libros.,. Ya no quiso pensar más; además, "ese" maldito no lo dejaba en paz.

Y estalló en cólera.
-¡Con una chingada, ahora sí: te haré pedazos!
Mareado, se incorporó súbitamente, caminó a tientas en la oscuridad; ya de cerca, vio el luminoso botón del interruptor. Prendió la luz. No tenía el arma que quisiera tener: algo al tamaño del enemigo. Pero si tomó un periódico viejo que estaba allí, en una mesita; lo enrolló en forma de bate y, furioso, lanzó una mirada de lince por todo su alrededor. Sobre el viejo tablado nada había: sólo unos retratos en blanco y negro de su esposa e hijos. Detuvo ahí un poco la mirada, les sonrió ligeramente. A un lado de uno de los cuadros colgantes percibió una pequeña mancha negra. Se frotó un poco los ojos con la mano izquierda y aproximó mucho su rostro, con sumo cuidado. Como si se tratase de un enemigo realmente invencible y peligroso, le asestó un golpe duro, seco y rápido. En las tablas y en el periódico se plasmaron dos puntos rojizos. Por fin, el enemigo murió. Afuera reinaba la oscuridad. A lo lejos ladraban los perros.

"¿Qué será de nosotros y de México en poco tiempo? Las cosas están muy caras; el dinero ya no alcanza..." siguió pensando Andrés. Las manecillas de reloj-despertador marcaban las cinco de la mañana. El zancudo estaba muerto.